EL CONOCIMIENTO CREADOR DE REALIDADES.
Cuando el intelecto consciente de un individuo conoce una
realidad exterior, la introduce en cierto modo en su propia realidad
intelectiva; en cierto modo la duplica, haciéndola existir en su interior,
dándole una nueva existencia, una existencia de naturaleza distinta a la de su
existencia objetiva exterior, una existencia subjetiva.
Observo un paisaje, o un cuadro, lo percibo, lo
introduzco en mi conciencia, me apropio de sus formas, de sus cualidades, de su
belleza y de su verdad. Ese paisaje o ese cuadro, con su belleza y su verdad,
con sus formas y sus cualidades, comienza a vivir en mi conciencia. Adquiere en
mí una nueva vida, una nueva existencia.
Al incorporar esas realidades externas y hacerlas existir
en sí, el intelecto consciente se enriquece y perfecciona, pues incluye ahora
en su propio ser los seres que hace existir cognitivamente en su interior.
Enriquecido y perfeccionado de este modo, el intelecto
consciente re-crea siempre nuevas y más realidades objetivamente existentes
fuera de sí mismo: su 'mundo' interior se expande. Y con ello se torna capaz de
crear realidades nuevas, en sí mismo y desde sí mismo, empleando los contenidos
exteriores que ha llevado a existir en sí mismo, y mediante la operación de sus
propias capacidades imaginativas e intelectivas: produce nuevas ideas, hace
proyectos, concibe objetos, actividades y procesos. Tales ideas, proyectos y
realidades concebidas subjetivamente, pueden ser luego realizadas fuera del
sujeto, creadas o construidas objetivamente, por acción del mismo sujeto
cognoscente y proyectante..
No todo lo que el intelecto consciente concibe puede ser
creado por el individuo que lo concibe. Este puede, por lo demás, limitarse a
concebirlo, a idearlo, a darle una existencia subjetiva en su intelecto pero no
fuera de éste. Un artista puede concebir una obra pero no crearla como objeto
material exterior.
La primera objetivación de una idea o proyecto es su
expresión en palabras, números, figuras o símbolos, con lo que adquiere ya una
existencia semántica o simbólica, que es exterior al intelecto consciente.
Las ideas, proyectos, realidades concebidas por un
intelecto consciente, pueden así ser trasmitidas a otros intelectos, haciendo
de este modo que ellas tengan existencia no solamente en el intelecto primero
que las crea, sino que existan, se dupliquen y se multipliquen, al ser
concebidas y pensadas por otros intelectos conscientes. En tal caso, diremos
que esas realidades intelectiuvamente creadas y concebidas, adquieren una
existencia intersubjetiva, una existencia social al estar socialmente
apropiadas. Tal existencia intersubjetiva de una idea, de un proyecto, no es
todavía una existencia objetiva, exterior a las conciencias, pero implica un
grado o un tipo de existencia con algún grado de objetividad, en cuanto al
adquirir existencia en otras conciencias, tiene existencia exterior al
intelecto consciente individual. Estas realidades intersubjetivas van
constituyendo una conciencia colectiva, social.
Como realidad semántica o simbólica, las ideas pueden ser
comunicadas y transferidas a otros intelectos conscientes. De este modo las
creaciones del intelecto consciente entran a formar parte de la cultura, y con
ésta, de la historia, asumiendo una existencia nueva en un mundo cultural donde
se conectan, relacionan e interactúan con tantas otras creaciones ideales, y
cuya compleja actividad y evolución condiciona e influye sobre la realidad del
mundo entero.
Las ideas, proyectos y creaciones intersubjetivamente
poseídas a nivel intelectual y consciente, pueden también ser creadas en la
realidad externa, objetiva, mediante la acción creativa de las mismas
inteligencias intersubjetivamente conectadas en las que tiene existencia ideal.
Hay ideas, proyectos y realidades concebidas
intelectivamente, cuya realización en el mundo externo, cuya objetivación, no
puede ser obra de un sólo sujeto, y ni siquiera de unos pocos sujetos, sino que
requiere la iniciativa de múltiples sujetos interconectados intersubjetivamente
y que comparten cada uno en sus conciencia, la misma idea, el mismo proyecto, y
el mismo deseo y voluntad de objetivación de aquello que conciben. Son obras
colectivas, creaciones sociales, realizadas por conciencias y voluntades
colectivas, unidas por unas mismas ideas y proyectos, y por una común voluntad
de realización.
Hay que agregar que cuando una realidad ha sido creada al
interior de un intelecto consciente, surge espontáneamente una suerte de
intencionalidad hacia su existencia objetiva, que es una intencionalidad que
está en el sujeto consciente y que es propia de éste, pero que en cierto modo
es también inherente a la idea o proyecto idealmente existente en aquél. Es la
idea o el proyecto quien mueve al sujeto a actuar para que llegue a existir.
Es así, tal vez, porque todo lo que existe, cualquiera
sea su tipo de existencia, tiene en sí la tendencia a ser más que lo que es,.
Todo lo que existe contiene en sí una potencialidad que lo mueve a su
realización. Todo lo que existe cambia y evoluciona, todo lo que existe actúa,
porque existir es ser y es actuar. Todo lo que existe contiene alguna potencialidad,
pues existir es ser la potencia de un acto imperfectamente realizado, que busca
la perfección de su existencia.
Esta intencionalidad a la existencia de las ideas y de
los proyectos, perece ser más fuerte e intensa cuando se trata de ideas y
proyectos intersubjetivos, apropiados y presentes en múltiples intelectos
conscientes, que se han convertido en realidad cultural. Porque la existencia
intersubjetiva y social de una idea o de un proyecto, es más potente que su
mera existencia en un intelecto autoconsciente, o dicho de otro modo, contiene
potencialidades mayores de llegar a existir externamente, como realidad
objetiva.
Para conocer mas sobre este Tema, Consulta:
No hay comentarios.:
Publicar un comentario